Trabajo en comunicación. Soy hombre orquesta

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Con frecuencia, la posibilidad de un nuevo encargo profesional me obliga a dedicar parte de mi tiempo a estudiar, a aprender técnicas y a investigar enfoques que me ayuden a dar respuesta a las necesidades planteadas por el cliente. Es algo tan habitual que, con cada nuevo proyecto que me proponen, me pregunto ¿qué me va a tocar aprender ahora? Es estimulante ser polifacético, pero resulta agotador. Y arriesgado.

 

Las nuevas tecnologías y la democratización del acceso a la comunicación de masas hacen de este universo algo cada vez más complejo. Cada nueva propuesta profesional puede suponer una vuelta de tuerca más a la anterior. Ya no basta con una web. Hay que tener un blog y estar en Redes Sociales. Hay que manejarse con la misma soltura organizando estrategias en Social Media que campañas de Adwords. Tienes que saber interpretar las estadísticas de Analitycs. ¿Por qué no salimos entre los 20 primeros resultados del buscador? Queremos añadir un widget al weblog que nos diseñaste en WordPress. Hemos pensado organizar una campaña de…  
Del periodismo al infinito… Y más allá
Mi formación es como periodista. En mis tiempos de facultad, aprendías a redactar para los diferentes canales, profundizabas en los códigos propios de cada medio y adquirías cierta destreza en el manejo de las tecnologías que les eran propias, tales como tipómetros, los primeros Mac’s, las míticas Revox y las camcorders con el grabador en bandolera. En esencia, los estudios se dividían en dos bloques. Uno con un fuerte componente práctico, enfocado a la elaboración de contenidos para los diferentes medios existentes entonces, y un segundo bloque más teórico.

“El vídeo marketing se perfila como la próxima frontera a conquistar, con lo que tocará hacer un curso CCC en la rama Spielberg”

La llegada de internet supone un nuevo territorio comunicativo por descubrir. Para abrirte camino en la profesión, cada vez es más necesario adquirir conocimientos de diseño web, nociones de html, usabilidad y atesorar conocimientos y habilidades para desenvolverte en el entorno Social Media. Todo ello debe aderezarse con destreza en fotografía digital, marketing o SEO, entre muchas otras disciplinas. Ahora, el vídeo marketing se perfila como la próxima frontera a conquistar, con lo que tocará hacer un curso CCC en la rama Spielberg para ahondar en los secretos de la filmación y edición audiovisual.

Al igual que otros muchos colegas, he dedicado una ingente cantidad de horas a estudiar, averiguar, experimentar y rectificar para conseguir desenvolverme con cierta pericia en diferentes áreas. En contrapartida, no puedo presumir de ser un experto en nada.

Equipo multidisciplinar de uno

Y esto, ¿es bueno o es malo? Pues no lo sé, pero sí parece necesario. Como freelance independiente, no estoy arropado por un equipo. A mí me encantaría colaborar codo con codo con diseñadores, desarrolladores, expertos en SEO y SEM, Content Curators, Community Managers… Tener la oportunidad de trabajar con un equipo así debe ser la hostia. Sin duda, es mucho más relajado que tener que hacer gala de un perfil profesional tan poliédrico, casi esquizofrénico.

“Tener la oportunidad de trabajar con un equipo debe ser la hostia”

 Pero ese tipo de proyectos son para las agencias que reúnen equipos multidisciplinares propios y la posibilidad de contratar puntualmente colaboradores externos. Esas que, lógicamente, ni siquiera se sientan a hablar con el cliente por proyectos inferiores a los 30.000€. Mis posibilidades se orientan hacia encargos mucho más modestos, perfectos para el desarrollo de un trabajo más, digamos artesano. Esos proyectos tienen que ser cuidados con la misma profesionalidad que lo haríamos con un encargo al que se dediquen más recursos. Las necesidades de un cliente modesto no son menos importantes que las de una gran corporación. Por otro lado, cuantas más competencias se adquieran más posibilidades habrá de conseguir nuevos proyectos.

Cautela con los nuevos retos
De todos modos, creo que hay que poner un límite y no correr riesgos si no se está seguro de poder afrontar con solvencia determinados retos. Un hombre orquesta toca muchos instrumentos, pero me pregunto si toca realmente bien alguno. Por otro lado, el prestigio cuesta mucho construirlo, pero muy poco dilapidarlo, y cuantas más responsabilidades asumes, más posibilidades tienes de fallar. Es preferible manejarse con soltura en unas pocas áreas que querer asumir más de lo que sería razonable.

¿Habéis necesitado estudiar cómo responder a las exigencias de un proyecto para no renunciar a él? ¿Os ocurre con frecuencia? ¿Lo consideráis un estímulo o una necesidad? Me gustará conocer vuestras experiencias.

Javier Baños

Ilustración. A One Man Band (Yuri Macyk, 2009)

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Comments

  • Hay que saber de todo, y saber hacerlo bien, no, perfecto. La verdad es que tu artículo refleja la realidad del mundo actual del periodismo. Por lo menos del freelance o del precario que va de empresa en empresa para hacerse cargo del departamento de comunicación. Ese cajón de sastre donde caben desde el márketing hasta la organización de eventos, de las RR.PP y funciones de gabinete de prensa hasta la formación en redes sociales o portavocía, desde dar charlas a ir a un programa de radio, desde redactar todo tipo de documento más o menos publicitarios hasta ser el editor de la web y ahora de las redes sociales… Es agotador. Inspirador, emocionante, en constante evolución, pero agotador. Pero está claro que no podemos seguir adelante en el mundo de la comunicación y el periodismo sin seguir formándonos y aprendiendo constantemente. Y con toda la humildad, hemos de ser capaces de decirle a nuestros clientes “de esto no sé, estoy aprendiendo” al tiempo que desarrollamos nuestras tareas con todo el mimo y la profesionalidad (porque como dices, las pequeñas empresas también necesitan una comunicación de calidad). Una solución bastante actual es no ser uno, si no varios uno más uno más uno, cada uno con su especialidad, entre los que pasarse encargos y trabajar en red. Eso sí lo permiten las nuevas teconologías, el networking y el teletrabajo en equipo. ¿Lo has probado?

    • Comparto completamente todo lo que dices Celia. En efecto, el ámbito de la comunicación se ha convertido en una especia de cajón desastre en el que cabe todo, lo que obliga a ser polifacético. Hace pocos días, alguien que trabajó en el gabinete de comunicación de un pequeño ayuntamiento comentaba que, incluso, redactaba los carteles que se colocaban en la calle para avisar a los vecinos sobre las reparaciones que se realizaban. Como había que escribir, también lo consideraban comunicación. Es como si, por el hecho de trabajar en temas de comunicación online, alguien te pide que le configures la conexión a internet. Parece anecdótico, pero me ha ocurrido. Son ejemplos extremos, divertidos, pero que ilustran un poco la percepción algo confusa que se tiene sobre la actividad comunicativa.
      Respecto a lo que comentas sobre el networking, estoy deseando participar en un proyecto de esas características. Por el momento, nadie me ha propuesto algo así ni yo he podido proponerlo. Y me encantaría. Conozco a muy buenos profesionales con los que estoy deseando colaborar. Pero los proyectos que me llegan son pocos y muy modestos. A duras penas dan para salir adelante uno solo. Ese es uno de los motivos que te empujan a desarrollar diferentes tareas: intentar no tener que rechazar un proyecto porque hay algo que no sabes cómo resolver.
      Gracias por tu comentario Celia. Saludos.

  • Hola Francisco, me he sentido muy reflejada con muchas de las cosas que dices. Comparto con Celia que has descrito muy acertadamente la realidad del periodismo, y de los profesionales independientes que cada vez proliferan más. Pero para mí es bueno todo este cambio de estructura. Es cierto que los proyectos que nos pueden llegar no son suficientemente grandes como para juntar a un equipo de trabajo (también pienso que eso es la ostia), pero confío que es porque escasean recursos en muchas empresas y ahora son momentos difíciles.
    Espero que todos estos cambios sean evolutivos y positivos para que los seres humanos sigamos aprendiendo y siendo mejores personas.
    Un saludo 😉

    • Sin duda, el actual momento económico condiciona el tipo de proyectos que nos llegan, como tú muy bien dices, con escasos recursos. Sin embargo, nuestro compromiso y la necesidad de acceder a esos proyectos nos empuja a una actualización constante en nuestros conocimientos para dar una respuesta profesional.
      En efecto, es estimulante e interesante adquirir un perfil tan polifacético. Sin embargo, creo que hay que llegar a un punto en el que parar. El escenario digital está en evolución constante, por lo que las necesidades de los clientes van a ir en aumento al mismo ritmo, no así los recursos. Y querer cubrir todos los frentes y hacerlo bien en todos me parece complicado. En un proyecto hay que tener en cuenta diferentes factores. Si uno flojea, puede dar al traste con todo el trabajo.
      Muchas gracias Ana por tu comentario.

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